Era un chico normal en la escuela aunque un poco retaido y apartado de sus compañeros.
Conocido como el caníbal de Rotenburgo, era un técnico informático de 42 años, cuyas fantasías desde la infancia giraban en torno al canibalismo.
Puso hace algo más de tres años un anuncio en un foro de Internet buscando personas dispuestas a ser asesinadas y devoradas, al que contestó Bernd-Juergen Brandes, un ingeniero de 43 años, que residía en Berlín, tenía la fantasía contraria -ser comido- y viajó al domicilio de Meiwes.
Allí su anfitrión le cortó el PENE, lo pasó por la sartén, lo troceó y se lo comieron juntos, y después le mató con un cuchillo de cocina, descuartizó el cadáver, congeló los trozos y posteriormente se los comió..
Armin Meiwes, con serenidad e incluso entre sonrisas, ha relatado sin pudor el ritual caníbal que ejecutó hace dos años en el sótano de su mansión dieciochesca en la localidad alemana de Rotenburg. «A él también le dio placer», dice de su víctima, un ingeniero berlinés de 43 años que siempre «había soñado con ser comido». La espeluznante acción de este ingeniero técnico -llevaba una vida normal- se ve superada por la sobrecogedora realidad de que existe un amplio público -de costumbres también corrientes- que espera con ansiedad contemplar la sangrienta obra en la pantalla pequeña. El caníbal de Rotenburg grabó en tres cintas de vídeo, de casi cuatro horas, cómo cortó el pene a Bernd Jürgen B., cómo ambos lo intentaron de todas las maneras posibles ingerir y cómo finalmente troceó y comenzó a devorar al moribundo...
---
---
---
---
---
---
---
---
---
---
---
---
---
---
---
---
---
---
---
---
---
---
---
---
---
---
---
imagen real de la victima.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario